Viajar para conectar conmigo: el silencio que me devuelve claridad

Mujer viajando en silencio para conectar con su voz interna y encontrar claridad emocional.

Viajar para conectar conmigo es una práctica que he encontrado útil para silenciar el ruido externo y escuchar mi voz interna. A veces, necesito, alejarme de las voces externas, las expectativas y rutinas como una forma de regresar a mí y poder observarme con mayor calma y claridad para reconocer aquello que realmente quiere mi alma.

¿Alguna vez has sentido que necesitas darte un espacio y un tiempo para ti?
¿Un espacio que te permita silenciar las voces externas para poder escuchar la tuya propia?

Seguido me pasa que converso con muchas personas sobre situaciones que estoy viviendo y, por supuesto, estoy segura de que todas ellas, con la mejor intención, me comparten su punto de vista y sus consejos sobre lo que debería o no debería hacer.

Durante muchos años, esa fue mi forma de tomar decisiones.

Sin embargo, en los últimos cinco años, y a raíz de que viajé y viví sola durante un tiempo fuera de mi lugar de origen, descubrí una nueva forma de encontrar respuestas: darme espacio.

Viajar como una forma de volver a mí

Espacio para alejarme un poco del ruido, de las opiniones y de las expectativas externas. Espacio para viajar a mi lugar seguro. Un lugar donde descubrí que mi voz interna toma fuerza, se conecta con mi corazón y con mis verdaderos deseos.

Cuando llego ahí, busco estar lo más en calma posible y, de cierta forma, un poco aislada del mundo. Necesito silencio para poder observar desde otra perspectiva aquellas situaciones que ocupan mi mente y mi atención. Necesito bajar el ruido para poder mirar con más claridad aquello que verdaderamente quiere mi alma.

Y aunque muchas veces no encuentro respuestas inmediatas, sí encuentro algo igual de importante: conexión conmigo.

Este proceso me ha ayudado muchísimo a tomar distancia de las voces externas y a darle más fuerza a mi voz interna, que al final es la que más debería importarme.
Sin embargo, también reconozco que, en medio del ajetreo de la ciudad, de la rutina cotidiana, de la familia, de los pendientes y de las múltiples conversaciones del día a día, esa voz parece perder fuerza poco a poco.

Por eso, cada cierto tiempo necesito volver a esos espacios donde puedo escucharme con más claridad.

Y cuéntame…
¿tú qué haces para darle fuerza a tu voz interna? Te leo en los comentarios

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