Casa Esfe: Creatividad y pausa inesperada en el corazón potosino

Fotos y escrito por Irma G. Lira

Marzo 2026. San Luis Potosí, México

 

En el Centro Histórico de San Luis Potosí, sobre la calle Vicente Guerrero 545, se encuentra Casa Esfe, un restaurante que combina un ambiente contemporáneo y bohemio con una carta amplia y variada. Tras una fachada discreta color rojo cobrizo, el espacio se abre a través de un pasillo que conduce a distintos ambientes del lugar.

 

El pasillo conduce a un patio semiabierto que funciona como el corazón del restaurante. En el centro destaca una estructura hecha con ramas que ascienden hacia el techo, recordando por momentos a la cabellera de Medusa. La decoración es sencilla: muros de ladrillo expuesto, mesas de madera rústica y botellas reutilizadas con flores. En el salón interior destaca una pintura de gran formato de una mujer afrodescendiente cuyo cabello se fusiona con elementos de naturaleza muerta, una pieza que aporta carácter artístico al espacio.

 

 

La carta reúne influencias diversas —mexicanas, italianas y estadounidenses— con opciones que van desde botanas y snacks hasta platos más completos. La amplitud del menú ofrece versatilidad, aunque plantea el reto de mantener consistencia.

La experiencia comenzó con una limonada mineral de maracuyá preparada con fruta fresca. El sabor resultó refrescante, aunque con una dulzura que recordaba a la de algunos edulcorantes comerciales.

 

Como entrada probé una tostada de atún con aguacate y tomate cherry, servida sobre una tostada de maíz horneada y acompañada por una salsa cremosa de chipotle. El plato se coronaba con germinados de rábano y mostaza, una flor comestible y ajonjolí tostado. La combinación resultó bien lograda: fresca, equilibrada y con el atún manteniendo su protagonismo sin perder armonía con los demás ingredientes.

El plato fuerte fue una lasaña vegetariana elaborada con pasta hecha en casa y rellena de berenjena, calabaza asada, champiñones y cebolla caramelizada. La idea prometía una mezcla interesante, pero en la práctica el sabor de la pasta predominaba demasiado sobre el resto de los ingredientes y daba la impresión de no estar completamente fresca. Además, el plato llegó junto con la entrada, lo que provocó que perdiera temperatura antes de consumirse.

Para cerrar, el pay de ate de guayaba ofreció una combinación poco común entre la base de galleta con canela, el queso crema y la dulzura del ate. El resultado fue un postre equilibrado, dulce pero sin llegar a lo empalagoso y los frutos rojos aportaron frescura.

 

El servicio fue atento, eficiente y abierto a recibir comentarios. En conjunto, Casa Esfe ofrece un espacio atractivo dentro del centro potosino, con aciertos claros en algunas preparaciones y áreas de mejora en otras. La experiencia deja la impresión de que su propuesta aún puede afinarse, pero también suficientes motivos para regresar y seguir explorando su cocina.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *